jueves, 31 de octubre de 2013

CAPITAL SOCIAL: 400 MILLONES DE NIÑOS VIVEN EN LA POBREZA EXTREMA A NIVEL MUNDIAL, SEGÚN UN INFORME DEL GRUPO DEL BANCO MUNDIAL ¿Y FRENTE A LAS ESTADÍSTICAS QUE HACEN POR ELLOS EL GOBIERNO NACIONAL, GOBIERNO REGIONAL Y LOCALES?


La respuesta es obvia, los niños no votan, así como muchos sectores sociales (ancianos, personas especiales o con alguna discapacidad, por mencionar algunos), por lo tanto, qué importa lo que pase con aquellos. No son incluidos en ningún plan de gobierno y si los ponen es para formar parte del escudo de sensibilidad social como si fueran mendigos que esperan de la caridad ajena de aquellos que aspiran ganar el poder político (…Qué vergüenza, por Dios). 

Los informes oficiales nos dicen que, el número de personas que viven en la pobreza extrema en el mundo se redujo marcadamente en las tres últimas décadas, pero la cifra incluye aún a unos 400 millones de niños, es decir, un tercio de quienes viven en tan atroces condiciones, según un nuevo análisis del Banco Mundial dado a conocer hace algunas horas, en el que por primera vez se traza un perfil detallado de las personas más pobres del mundo. 

No obstante, además, el análisis muestra que los países de ingreso bajo son los que más luchan por reducir su pobreza En el informe se observó que en 2010 vivían en la pobreza extrema (esto es, con menos de US$ 1,25 al día) 721 millones de personas menos que en 1981. Sin embargo, también se concluyó que el número de niños en tal situación era desproporcionadamente alto. 

En 2010, una de cada tres personas sumidas en la pobreza extrema eran niños, mientras que entre quienes superaban la línea de pobreza (aquellas familias de 4 miembros que reciben US$ 300 aproximadamente en ingresos mensuales totales), la proporción era de solo una de cada cinco. En los países de ingreso bajo, los porcentajes eran aún peores: la mitad de los niños vivían en la pobreza extrema. 

En las últimas tres décadas, hemos presenciado un histórico movimiento de personas que lograron salir de la pobreza, pero tan solo el número de niños pobres indica sin lugar a dudas que aún queda mucho por hacer”, señaló el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim. 

“Podemos alcanzar nuestros objetivos de poner fin a la pobreza e impulsar la prosperidad compartida, lo que incluye compartir esa prosperidad con las generaciones futuras, pero solo si trabajamos juntos y con urgencia. No se debe condenar a los niños a la crueldad de una vida sin esperanza, sin educación adecuada y sin acceso a una atención médica de calidad. Debemos trabajar más por ellos”. 

Por lo tanto, tal como lo afirmé hace algún tiempo, si queremos reducir en forma sostenible la pobreza mundial, aquí es donde debemos centrar nuestra atención, y sobre todo, ratificarme en que además de reducir la pobreza extrema debemos promover la prosperidad compartida propiciando el incremento del ingreso del 40% menos favorecido de la población de los países en desarrollo. 

Finalmente, exhorto a que los manejadores de política económica y gobernantes pongan sus mayores esfuerzos en el desarrollo de las zonas rurales, la agricultura y el acceso a servicios básicos. Como información inédita sabían que respecto a los lugares donde viven y trabajan los pobres, más de las tres cuartas partes de las personas en condiciones de pobreza extrema (el 78%) habitaban en zonas rurales, y, los medios de subsistencia de casi dos tercios de los extremadamente pobres provenían del sector agrícola. 

Asimismo, el acceso de las personas extremadamente pobres a los servicios básicos es todavía muy limitado. Debemos actuar con urgencia y con mayor énfasis para aplicar políticas eficaces allí donde la pobreza continúa arraigada; en especial en las zonas rurales. 

Es poco probable que los niños que hoy viven en medio de privaciones absolutas puedan beneficiarse en el futuro con el crecimiento, a menos que logren acceder a servicios adecuados de nutrición, educación y salud con calidad. Acelerar el ritmo de la reducción de la pobreza en las ciudades de ingreso bajo constituye un imperativo moral para todos.
(Econ. Víctor Alvino Guembes)

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